Cambia el equilibrio de poder en la Cuenca del Nilo

El Nilo a su paso por Egipto. Imagen: Juanma Gallego (CC BY-NC-ND 3.0)

La reciente entrada de Burundi en el Acuerdo Marco Cooperativo del Nilo puede poner en peligro la histórica supremacía de Egipto en el control de las aguas del río africano. 

Este acuerdo fue firmado en mayo de 2010 por cinco países de la Cuenca del Nilo. Etiopía, Kenia, Tanzania, Uganda y Ruanda acordaban en ese momento la creación de una Comisión Permanente dentro de la llamada Iniciativa de la Cuenca del Nilo (Nile Basin Initiative). Los Estados que han suscriben el acuerdo esperan conseguir de este modo una distribución más equitativa de las aguas del gran río.

Egipto ha disfrutado hasta ahora de una situación privilegiada en lo que al control del Nilo se refiere. En una distribución de recursos basada en un tratado colonial británico de 1929, Egipto tiene asignados 55’5 billones de metros cúbicos anuales de agua. Fruto de una posterior negociación en 1959, Sudán accedió a una cuota de 18,5 billones de metros cúbicos anuales. Así, entre Sudán y Egipto acaparan casi el 90 % de las aguas del Nilo.

En base a este status quo, Egipto ha tenido siempre derecho de veto sobre cualquier actuación importante sobre las aguas de la región. Por eso, cualquier Estado de la cuenca del Nilo necesita el permiso de Egipto para la construcción de presas o de grandes estructuras de irrigación.

La administración de Hosni Mubarak utilizó tradicionalmente la diplomacia y la promesa de inversiones en infraestructuras para apaciguar las aspiraciones de los países del sur. Sin embargo, en la actualidad Egipto se encuentra en una fase de inestabilidad política debido al reciente derrocamiento del régimen de Mubarak el pasado 11 de febrero. Tampoco Sudán, que afronta la secesión de su región sureña, está excesivamente centrado en su política internacional. Sin embargo, se trata de un asunto de vital importancia para ambos países, que tienen una dependencia casi absoluta del gran río africano.

Con la adhesión de Burundi al acuerdo el pasado 18 de febrero se abre la vía para que la mayoría de los miembros de la Iniciativa de la Cuenca del Nilo consigan que una comisión permanente promueva un nuevo reparto de aguas. Este nuevo movimiento ha generado tensiones en la zona. “Las aguas del Nilo son generalmente tranquilas, y así esperamos que sigan estando”, ha declarado el Ministro tanzano de Agua e Irrigación Mark Mwandosya. Sin embargo, las apiraciones de los países sureños, que esperan restar unos 15 billones de metros cúbicos a Egipto, no parecen augurar un escenario tranquilo para la región.
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Juanma Gallego

Soy periodista independiente especializado en ciencia, tecnología y medio ambiente. He colaborado, entre otros, con Radio Euskadi, Euskadi Irratia, Agencia EFE, Actualidad RT, Elhuyar, Neiker-Tecnalia y One Magazine. Puedes contactar conmigo en info(arroba)sistematierra.com

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